El CEO y cofundador de María Almenara, Carlos Armando de la Flor, llegó a Arequipa como uno de los principales ponentes de Experiencia Endeavor 2026, encuentro que por primera vez se realizó en la Ciudad Blanca y reunió a emprendedores, empresarios y estudiantes interesados en desarrollar negocios de alto impacto. Durante su visita conversó con Arequipazo sobre la decisión que cambió su vida a los 41 años, el crecimiento de María Almenara y el potencial emprendedor de Arequipa.

A: Tenías una carrera corporativa consolidada y a los 41 años decidiste renunciar para emprender. ¿Qué te impulsó a tomar una decisión tan arriesgada?
C: Creo que uno va madurando en distintas dimensiones de la vida. Cuando decidí dejar esa vida corporativa, con toda la estabilidad y beneficios que tenía, fue porque empecé a cuestionarme si realmente era feliz. Al final, uno viene a este mundo a ser feliz y a generar un impacto positivo en su entorno. Cuando entendí que el lugar donde estaba ya no me hacía feliz, decidí empezar de nuevo y buscar mi propio camino.
A: Hoy María Almenara es una marca reconocida. ¿Cómo fueron esos primeros años?
C: Cuando asumí el proyecto teníamos una sola tienda, poco más de 70 colaboradores y una marca pequeña. Poco a poco, con la experiencia, la pasión y el equipo que fuimos formando, logramos construir la empresa que hoy conocemos. Ha sido un crecimiento constante basado en el trabajo y en las personas.
A: María Almenara nació junto a tu esposa. ¿Cómo ha sido trabajar con ella durante todos estos años?
Es maravilloso. Yo la admiro muchísimo. Ella transmite mucha paz y confianza, así que para mí trabajar con ella es muy sencillo. Yo me enfoco en la parte empresarial, financiera y estratégica, mientras ella continúa creando y conectando con el corazón de la marca. Nos complementamos muy bien.
A: ¿Cómo ves al emprendedor arequipeño en comparación con el de otras regiones del país?
C: El arequipeño tiene características muy particulares. Es aguerrido, perseverante, terco cuando cree en algo y eso se refleja en sus emprendimientos. Basta mirar las grandes empresas que nacieron aquí o negocios familiares que han trascendido generaciones. En Arequipa se emprende pensando en el impacto, en la comunidad y en la familia, no solamente en el dinero. Hay muchísimo que aprender de esta ciudad.
A: ¿Por qué eligieron Arequipa para iniciar la expansión nacional de María Almenara?
C: Porque sabíamos que Arequipa nos iba a sacar de nuestra zona de confort. Es una ciudad exigente y eso nos obliga a mejorar. Creemos que el crecimiento ocurre justamente cuando uno se enfrenta a nuevos retos, y Arequipa representa exactamente eso para nosotros.
A: Muchos arequipeños esperan productos inspirados en la gastronomía local. ¿Veremos algún postre con queso helado?
C: (Ríe). No vamos a hacer una versión del queso helado porque lo respetamos muchísimo. Hay tradiciones que deben mantenerse como son. Lo que sí puedo adelantar es que para las fiestas de Arequipa tendremos una sorpresa especial pensada exclusivamente para esta ciudad.
A: ¿Cómo ha recibido Arequipa la llegada de María Almenara?
C: Estamos muy contentos con la respuesta del público. La tienda viene creciendo muy bien y el equipo también. Hoy estamos casi en un equilibrio entre colaboradores que llegaron de Lima y talento arequipeño. Nuestra meta es que, al finalizar el año, el equipo sea completamente local.



