El clima político tras la segunda vuelta presidencial continúa encendido. El congresista Fernando Rospigliosi lanzó duras declaraciones contra el líder de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, acusándolo formalmente de intentar «desestabilizar» una próxima gestión de Keiko Fujimori.
De acuerdo con el parlamentario, la persistente estrategia legal y los llamados a movilizaciones impulsados por el excandidato no serían más que un intento de desconocer los resultados de las urnas y restarle legitimidad al proceso electoral.
Los puntos clave de la acusación de Rospigliosi
En medio del debate por las actas impugnadas en el extranjero, Rospigliosi arremetió contra la postura de la izquierda, señalando que las acciones de Sánchez cruzan la línea de la fiscalización legal:
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Desconocimiento de resultados: Sostiene que las reiteradas denuncias de presuntas irregularidades buscan sembrar dudas infundadas sobre el conteo oficial.
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Llamado a las calles: Cuestionó los intentos de movilizar a la ciudadanía como un mecanismo de presión política.
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Riesgo institucional: Advirtió que estas acciones dañan la credibilidad de los organismos electorales y polarizan aún más al país en una etapa de transición crítica.
🗳️ El contexto actual: Las declaraciones se producen mientras el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) evalúa los últimos recursos presentados por Juntos por el Perú, en un escenario donde la ventaja de Fuerza Popular es sumamente ajustada en el tramo final del escrutinio.
Incertidumbre en la recta final
Mientras los voceros de Fuerza Popular exigen respetar los canales democráticos y aceptar el pronunciamiento de la ONPE y el JNE, el equipo legal de Roberto Sánchez insiste en que sus recursos se amparan en el derecho a la revisión y la transparencia electoral.
La resolución de estas controversias en el tribunal electoral será determinante para calmar las aguas y proceder con la proclamación oficial de la nueva jefatura de Estado.



