La gestión del riesgo de desastres se ha convertido en uno de los temas más ignorados en el debate presidencial rumbo a la segunda vuelta, pese a que el Perú es uno de los países más expuestos a sismos, inundaciones, huaicos, incendios forestales y otros eventos agravados por el cambio climático.
El reciente terremoto de magnitud 6.1 registrado en Ica volvió a evidenciar las debilidades estructurales de edificaciones públicas y privadas, incluyendo universidades, hospitales, centros comerciales e instituciones educativas. También se reportaron derrumbes y daños en el antiguo cementerio de Saraja, donde quedaron expuestos restos humanos tras el colapso de parte de la infraestructura.
Especialistas advierten que lo ocurrido en Ica podría ser una señal de lo que enfrentaría el país ante un eventual megaterremoto en la costa peruana, especialmente por el prolongado silencio sísmico. A ello se suma la preocupación por construcciones levantadas sin adecuados estudios de suelos y la lenta respuesta burocrática entre municipios, gobiernos regionales y el Ejecutivo.
Aunque la seguridad ciudadana y la economía dominan la agenda electoral, expertos consideran urgente que los candidatos planteen propuestas concretas sobre prevención, reforzamiento estructural, planificación urbana y una verdadera cultura de prevención, debido a que los desastres naturales no solo generan millonarias pérdidas económicas, sino también cobran vidas humanas.



