En el marco de las festividades por el Día del Padre, se dio a conocer el caso de Justo Solis, un ciudadano arequipeño que ha captado la atención pública tras emprender un viaje hacia la ciudad de São Paulo, Brasil, con el objetivo de hallar alternativas médicas para su hijo Gustavo, de 22 años, quien padece de cáncer desde hace tres años. La decisión concitó interés luego de que el cuerpo médico en el Perú determinara la inviabilidad de un trasplante de médula ósea, procedimiento que figuraba como la principal opción terapéutica en el país.
Ante el diagnóstico adverso y el descarte de la intervención en territorio nacional, Solis procedió al cese de sus actividades comerciales y al distanciamiento temporal de su entorno familiar directo para financiar y gestionar el traslado internacional hacia los centros especializados del estado brasileño. Gustavo, el paciente afectado, debió interrumpir sus estudios de ingeniería civil y su labor como docente en academias preuniversitarias debido al avance de la enfermedad.
El caso evidencia la problemática y las limitaciones en la cobertura de tratamientos oncológicos de alta complejidad en el sistema de salud pública del país, lo que obliga a diversas familias a recurrir a la migración médica internacional. A pesar de las severas restricciones presupuestarias y las barreras logísticas que implica el proceso, la representación de la familia ha ratificado que continuará con las gestiones en el extranjero para acceder a nuevos protocolos clínicos y esquemas de tratamiento disponibles en la región.



